(LOUISVILLE, KY) –La acción diferida para los llegados en la niñez (DACA, por sus siglas en inglés) es una orden ejecutiva de la administración del presidente Obama para ayudar a millones de niños indocumentados en los Estados Unidos. Proporciona protección contra la deportación y permite oportunidades de permisos de trabajo. 

DACA fue creada el 15 de junio de 2012 por la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. A diferencia de la legislación federal, DACA no proporciona un estatus legal permanente a las personas y debe renovarse cada dos años. La disposición, inicialmente, tenía como objetivo dar un camino a la ciudadanía para los llamados inmigrantes Dreamer, traídos a los Estados Unidos cuando eran niños, pero hasta el momento no se ha podido concretar. 

Lo más cercano que tiene el Congreso para permitir la residencia permanente es la actual Ley DREAM and Promise de 2021. Esta ley proporcionaría un camino hacia la ciudadanía con la oportunidad futura de dar también la residencia permanente a los miembros indocumentados de la familia. Actualmente, el proyecto de ley ha sido aprobado por la Cámara de Representantes, pero no ha avanzado en el Senado.

A pesar de las protecciones temporales, este grupo de jóvenes viven bajo la contaste incertidumbre en cuanto a su futuro. “Es como estar en una relación abusiva. Hay momentos de amor y luego hay momentos de rechazo. Emocionalmente es algo demasiado pesado”, dijo Marcos Morales (29), coordinador de iniciativas hispanas, indígenas y latinex del Centro Cultural de la Universidad de Louisville

Marcos Morales

Morales, mediante a su trabajo, está en contacto con estudiantes que participan del programa DACA y entiende su situación precaria. Él dice que muchos de los estudiantes, se puede decir que son más de acá que mexicanos, que de Guatemala, que de Brasil o Colombia. “Son nuestros profesionales; nuestros alcaldes, nuestros maestros, nuestros doctores, que al final del día estamos rechazando”, agregó Morales.  

Un claro ejemplo de estos jóvenes, es Jessica Márquez Córdova (24), quien trabaja para la Universidad Estatal de Kentucky. Ella fue valedictorian de esa universidad para la graduación del otoño de 2018. A pesar de los obstáculos que encontró en su camino, trabajó a tiempo completo, participó en actividades extracurriculares y terminó su título en tres años.

Jessica Márquez Córdova

“Como soy la primera generación en mi familia en ir a la universidad, quería que se sientan orgullosos de mí”, dijo Córdova. También mencionó que para ella es muy importante que la gente sepa de lo que los participantes del programa DACA son capaces. Cabe mencionar que actualmente ella está cursando una maestría y recibió proclamaciones reconociendo su sobresaliente desempeño. 

A pesar de ser una joven ejemplar, antes de recibir DACA solía ​​decirle a la gente que no era de México por miedo a las posibles repercusiones. “Ahora sí puedo decirlo”, concluyó Córdova. 

Anubis Chávez (22) es otro de los muchos casos de los jóvenes DACA de la ciudad. Ella llegó al país a los ocho meses, con su madre. “Siempre he tenido buenas notas y poder ir a la universidad era mi sueño. Ahora, gracias al programa DACA, acá estoy”, dijo Chávez, quien está en el último año de sus estudios universitarios. “Quiero trabajar para una compañía aquí en Louisville. Aquí vive mi familia y es todo lo que conozco”, agregó Chaves. El programa la ayudó no solo a cumplir su sueño de educarse, sino también le proporcionó la oportunidad de conseguir una licencia para manejar y permiso de trabajo. 

“Si llegaran a quitar DACA, la verdad sería muy difícil para nosotros. Yo ayudo mucho a mi familia y ellos me ayudan con mis estudios. Yo me tendría que salir de la escuela y se me haría muy difícil conseguir un trabajo sin papeles”, compartió Chávez. 

DACA ha permitido que aproximadamente 828,000 adultos jóvenes elegibles trabajen legalmente, asistan a la escuela y planifiquen sus vidas sin la amenaza constante de deportación, generalmente a un país desconocido. 

Durante el verano, un juez federal en Texas dictaminó que la Acción Diferida para los llegados en la Infancia, es ilegal y ordenó a la administración de Biden que deje de otorgar nuevas solicitudes. La orden del juez Andrew Hanen no afectará a los beneficiarios actuales de DACA que tienen permisos de trabajo renovables. La administración de Biden está impugnando esta decisión.

Mientras tanto, los participantes del programa continúan a la espera de una resolución que finalmente les proporcione una seguridad permanente en el país. ¿Quién no quisiera sentirse a salvo en su propio hogar? 

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