Por Lucía Leal

Washington, 12 may (EFE).- «Ser mujer en internet es un acto inherentemente peligroso». Bajo ese lema, una experta en desinformación ha publicado un manual para evitar que la violencia de género digital silencie voces «necesarias», mientras algunos en la derecha de EE.UU. intentan acallar la suya.

En septiembre de 2020, cuando Nina Jankowicz publicó un vídeo que desmontaba una teoría de conspiración sobre las elecciones en EE.UU., los troles la acosaron durante dos semanas. La experiencia le «abrió los ojos» a una clara realidad: los ataques estaban «completamente vinculados» a su género.

«Hacían cosas como mandarme fotos de cajas de huevos vacías para insinuar que debía ponerme a concebir bebés, porque mi fertilidad estaba bajando, al estar en la treintena», recordó Jankowicz en una entrevista con Efe.

UNA CAMPAÑA DE DESPRESTIGIO

Casi dos años después de ese incidente, y justo después de publicar su nuevo libro sobre el tema, «How to be a woman online» («Cómo ser una mujer en internet»), Jankowicz se ha convertido en el blanco de una fuerte campaña de desprestigio lanzada por figuras mediáticas de derecha.

La razón no es su libro, sino su nombramiento para dirigir una nueva junta asesora que ayuda al Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. a combatir la desinformación, particularmente la relacionada con Rusia, con procesos electorales o con la migración irregular.

Comentaristas de la cadena Fox News y congresistas republicanos pusieron el grito en el cielo al enterarse de la creación de esa junta, que es un mero grupo de trabajo sin autoridad vinculante, y se ensañaron en particular con Jankowicz.

La campaña llegó a tal punto que tanto la Casa Blanca como el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, tuvieron que salir a defender a Jankowicz, cuyos críticos bucearon en sus redes sociales y sacaron tuits de contexto para acusarla de partidista.

La experta habló con Efe antes de que comenzara la polémica y no quiso hacer comentarios al respecto al ser contactada de nuevo más adelante, pero durante la entrevista sí reflexionó sobre el tipo de críticas que ha recibido por hablar o investigar sobre desinformación, democracia y cultura digital.

«A menudo me dicen que yo soy la desinformación o que soy el ‘Estado profundo’, y les tienta la idea de socavar mi credibilidad», señaló Jankowicz, que hasta marzo trabajaba en el centro de estudios Wilson Center y hace años fue asesora de comunicación del Gobierno ucraniano.

EXPONER A LOS TROLES

La investigadora es una gran defensora de bloquear y denunciar a los troles, pero en general, no recomienda la estrategia de ignorarlos o de abandonar las redes sociales como respuesta a un brote de violencia digital. 

«No creo que tengamos el lujo de ignorarlo, de desconectar o de no alimentar a los troles (…) Las redes sociales están tan entrelazadas con nuestras vidas diarias que es ridículo pedir que una mujer se desconecte porque algunos hombres no pueden controlarse», opinó Jankowicz.

En su nuevo libro, recién publicado en Estados Unidos y disponible en todo el mundo en inglés, Jankowicz comparte sus tácticas para combatir el acoso, como hacer capturas de pantalla del mensaje, borrar el nombre del autor y publicarlo en redes sociales.

«Eso niega a quienes abusan de mí la influencia y notoriedad que desean, expone lo inaceptable que es su comportamiento y detiene el ciclo de odio que suele explotar en internet», escribe la investigadora, que también aconseja guardar esas capturas por si fuera necesario tomar medidas legales.

Su manual contiene además recomendaciones para reforzar la privacidad y reaccionar cuando el abuso digital pasa a la vida real, algo que le preocupa: «Desde que terminé de escribir el libro, llevo encima una alarma de seguridad personal», aseguró a Efe.

«UNA TIRITA EN UNA HERIDA ENORME»

En Estados Unidos, una de cada tres mujeres menores de 35 años ha experimentado acoso sexual en internet, y a nivel global, la violencia de género digital afecta al 85 % de la población femenina, según datos de la Casa Blanca.

Sin embargo, Jankowicz se ha topado con gente que «duda de la premisa» de su libro y le gustaría que hubiera más estudios sobre el acoso digital contra las mujeres, que a menudo implica «amenazas mucho más violentas» que en el caso de los hombres.

«El hecho de que alguien dude de que las mujeres enfrentan un abuso digital terrible es una muestra más de la misoginia endémica que existe», opinó.

También reconoció que su manual es «como poner una tirita en una herida enorme», un parche «insuficiente» mientras los Gobiernos y las plataformas de internet no se tomen más en serio el problema.

Jankowicz ha visto «algunos pasos positivos por parte de Twitter», pero pide «más transparencia en los algoritmos» para entender «cómo perpetúan ciclos de abuso» al dar más visibilidad a los contenidos más escandalosos, que «a menudo son los que generan más interacción».

La experta tampoco ha ocultado su preocupación por el intento de comprar Twitter del multimillonario Elon Musk, al que describe como «un absolutista de la libertad de expresión».

«Si no hay límites a la libertad de expresión, los abusadores van a poder silenciar a las personas más vulnerables, porque podrán llevar a cabo su abuso sin controles ni moderación. Y el objetivo de ese abuso es silenciar a la gente», advirtió Jankowicz. EFE

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