Lily Burris | Kentucky Center for Investigative Reporting (KyCIR) LPM

Mientras la nieve cubría Louisville a mediados de enero, un inspector de la ciudad comprobó la temperatura dentro del dormitorio de un apartamento de la 3rd Street: registró 48 grados Fahrenheit (que equivale a 8,8° C).

El inspector estaba allí para dar seguimiento a una queja sobre tuberías rotas y falta de calefacción, según los registros obtenidos por el Centro de Informes de Investigación de Kentucky (KyCIR, por sus siglas en inglés)

En ese entonces, una ola de frío glacial había envuelto a la región. En Louisville, las temperaturas bajaron a cerca de 3 grados F (-16° C).

La ley estatal exige que las propiedades de alquiler deben estar equipadas con calefacción y agua caliente entre octubre y mayo para garantizar que los inquilinos tengan lugares seguros para vivir en el invierno. Pero eso no siempre sucede.

Multas no funcionan

Entre el 11 y el 17 de enero —hasta ahora la semana más fría de la temporada— los inspectores de propiedades del Metro de Louisville recibieron 30 quejas sobre tuberías congeladas, falta de calefacción, fugas, ventanas con corrientes de aire y una caldera averiada, según los expedientes de casos de mantenimiento de propiedades.

Los archivos y registros en línea muestran que los inspectores citaron al menos a 11 propietarios por infracciones relacionadas con el calor: calderas rotas, tuberías congeladas y bajas temperaturas.

Los inspectores citaron otras seis propiedades por infracciones no relacionadas con el calor: techos agrietados, baja presión de agua, ventanas rotas y más.

En los otros 13 casos, los inspectores no encontraron violaciones, no pudieron acceder a la propiedad o el problema se resolvió antes de que llegara el inspector.

Los documentos revelan la existencia de un sistema que antepone el cumplimiento del código de propiedad de la ciudad a la penalización de los propietarios que lo violan. Por ejemplo, solo un caso resultó en una multa contra el dueño de la propiedad: $200 por no reparar un calentador roto en un complejo de apartamentos en Clifton Heights.

Las multas son la herramienta principal que tienen los inspectores de la ciudad para obligar a los propietarios a cumplir con el código de mantenimiento de propiedades de la zona metropolitana de Louisville. Pero informes anteriores de KyCIR han descubierto que las multas no siempre funcionan y los reincidentes no están sujetos a penas más severas.

A menudo, cuando un residente informa que su casa no tiene calefacción, los inspectores dan a los propietarios 48 horas para abordar el problema, dijo Caitlin Bowling, portavoz del departamento de códigos y regulaciones de la ciudad.

Los registros de la ciudad muestran que al menos cuatro propietarios arreglaron la calefacción dentro de ese período de tiempo. 

KyCIR intentó llegar a más de una docena de propietarios citados en los expedientes de los inspectores. Ninguno respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios. Casi la mitad de ellos son de fuera del estado.

Desconfianza

La vivienda es un tema clave en Louisville, una ciudad que necesita alrededor de 31.400 viviendas más para satisfacer la demanda. La promesa del alcalde de Louisville, Craig Greenberg, fue aumentar la oferta. 

Los legisladores estatales también se están centrando en el tema, con proyectos de ley para construir más “viviendas intermedias” y discusiones sobre la discriminación en el acceso basada en los ingresos. También trabajan en reformas al Acuerdo Uniforme entre Propietarios e Inquilinos Residenciales, así como en una propuesta para ampliar la ley estatal que establece los estándares para las propiedades de alquiler en Louisville.

Expertos en vivienda, defensores de la comunidad y legisladores locales dijeron a KyCIR que muchos residentes no confían en que los inspectores de la ciudad aborden los problemas de las viviendas de alquiler. Sin esa supervisión, temen que la ya preocupante escasez de viviendas en la ciudad pueda verse exacerbada.

Lyndon Pryor, presidente y director ejecutivo de Louisville Urban League, indicó que las condiciones de vida humanas son un elemento de suma importancia en la vivienda. “Los propietarios deberían proporcionar lo que exige la ley, y cualquiera que no lo haga debería enfrentar consecuencias”.

Comentó que ha escuchado las quejas sobre los inspectores que no ayudan de manera consistente ni efectiva. “¿El proceso de la ciudad protege a los inquilinos?”, se preguntó. “No sé si hay muchas personas que se sienten seguras o cómodas con el cronograma o el sentido de urgencia de la ciudad o de cualquier otra persona para acudir en su ayuda cuando realmente están siendo perjudicados por la mala gestión de un propietario”, dijo Pryor.

Barbara Shanklin, miembro del Consejo Metropolitano de Louisville y demócrata del Distrito 2, recordó que durante mucho tiempo ha escuchado las quejas de los residentes sobre los inspectores de la ciudad. “A los propietarios, si les golpeas en el bolsillo, harán lo que se supone que deben hacer. Pero si nunca los multamos ni nada por el estilo, seguirán haciendo lo mismo que están haciendo ahora, que es nada”, afirmó.

Nuevo funcionario

Barbara Shanklin, quien también preside el Comité de Equidad, Asuntos Comunitarios, Vivienda, Salud y Educación, espera que el recién nombrado director de códigos y regulaciones de la ciudad haga algunos cambios.

El alcalde Greenberg nombró en diciembre a Richard Price para supervisar el Departamento de Códigos y Regulaciones de Metro Louisville. El funcionario asumió el cargo a fines del mes pasado después de haber trabajado antes como subdirector del Departamento de Flotas e Instalaciones.

Price dijo que los inspectores trabajan para ponerse en contacto inmediatamente con los propietarios una vez que se han detectado violaciones. Para ello, utilizan de todo: desde llamadas y mensajes de texto hasta el envío de cartas por correo.

“En primer lugar, se trata de seguridad y cumplimiento”, dijo Price. “Nuestro deseo es garantizar que todos los propietarios cumplan con el código y que las viviendas en las que viven los ciudadanos sean seguras”.

El funcionario dijo que hay algunas personas que no confían en el gobierno y quieren que este trabaje para educar mejor a la gente.

“Creo que nos corresponde a nosotros como departamento hacer todo lo posible para educar primero al público sobre quiénes somos y qué hacemos… A veces, eso llevará un poco de tiempo”, señaló Price.

Mientras tanto, la gente necesita hablar y abogar por viviendas seguras y asequibles con acceso a calefacción, electricidad, agua potable y otros servicios críticos, dijo Tony Curtis, director ejecutivo de Metropolitan Housing Coalition, una organización local sin fines de lucro que aboga por viviendas asequibles. Algunas formas de hacerlo: contactar a los legisladores locales y escribir artículos de opinión, dijo. “Necesitamos recordar en todo momento que los inquilinos son seres humanos”, dijo Curtis.

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