A pesar del frío y la llovizna, el calor de la comunidad latina de Louisville se hizo sentir nuevamente durante la celebración del Día de los Muertos 2025, una de las tradiciones culturales más importantes de toda la región.

Cientos de personas se congregaron desde las tres de la tarde de este sábado 1 de noviembre en NuLu, para disfrutar de música, altares, comida, arte y tradiciones con las que honraron la memoria de sus seres queridos.

El evento reunió a familias enteras entre aromas de pan dulce, tamales y chocolate caliente. Varias marcas presentaron sus productos, entre ellas Los Aztecas, El Nopal y Panadería La Pana, que ofrecieron sabores auténticos que llenaron la calle de vida. Artesanos locales mostraron con orgullo sus creaciones, mezclando color, identidad y raíces.

Luis Hernández, de 27 años, de origen mexicano,se inscribió como voluntario y fue uno de los encargados de repartir pan y chocolate caliente sin costo para los visitantes. “Es un orgullo estar con mi gente y compartir nuestras tradiciones”, dijo.

La feria contó con una sección de joyas y artesanías latinoamericanas. Cristina León, de Nativas Market, que llevó algunas piezas elaboradas a mano por artesanos de Colombia, destacó la importancia de trabajar en conjunto, de forma solidaria.

También se instaló un escenario desde el cual se contagió a los asistentes de entusiasmo y orgullo latino.

Entre los visitantes destacó la presencia del alcalde Craig Greenberg y su esposa, quienes recorrieron la feria, saludaron a los vendedores y reconocieron el aporte de la comunidad latina al desarrollo y la diversidad cultural de la ciudad.

El festival contó además con la participación de voluntarios y organizaciones comunitarias, como La Casita Center, que ofrecieron información útil para migrantes, incluyendo recursos sobre educación, salud y servicios sociales. La solidaridad y la ayuda mutua fueron parte esencial de la jornada, reflejando el compromiso y la unión de la comunidad.

Aunque el clima fue frío, el ambiente se mantuvo cálido gracias a la música, los colores y las sonrisas. Entre velas, flores de cempasúchil y calaveras decoradas, Louisville volvió a demostrar que el Día de los Muertos no es solo una tradición: es una expresión viva de amor, memoria y cultura.

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