Lorenzo Castro E.

(EFE).- Ana Belén Montes, conocida como la «Reina de Cuba» y señalada como una de las espías más perjudiciales en la historia de EE.UU., saldrá en libertad tras pasar más de 20 años en prisión por enviar información clasificada a las autoridades cubanas a lo largo de 17 años y mientras trabajaba en el servicio de inteligencia estadounidense.

«El daño es increíblemente extenso», señaló Peter Lapp, un exagente del FBI y uno de sus captores aquel 21 de septiembre de 2001, cuando Montes abandonó esposada las instalaciones de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés), en Washington, tras ser descubierta como una informante para el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro.

Ana Belén Montes. Fuente FBI.

Cada día, esta hija de padres puertorriqueños y que tenía dos hermanos que trabajaban en el FBI, se sentaba en su escritorio con la meta de memorizar las tres cosas más importantes de la jornada, las cuales luego transmitía a una red de nueve espías cubanos, siete de ellos ubicados en EE.UU. y los otros dos en La Habana.

La analista sénior de la DIA y máxima experta en asuntos militares cubanos llegó incluso a pasar información sobre un programa secreto de la gubernamental Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO, en inglés) de EE.UU. basado en el uso de satélites y que estaba relacionado con la invasión a Afganistán de ese 2001.

En palabras de Lapp, esa información de satélites fue la «más dañina que dio, y es solo la punta del iceberg».

Era tan sensible la información que en caso de celebrarse un juicio no hubiera podido ser utilizada por los fiscales, de lo contrario la sentencia habría sido mayor a los 25 años de prisión que recibió tras declararse culpable en 2002.

Ana Belén Montes saldrá en libertad este viernes de una cárcel federal de máxima seguridad para mujeres en Fort Worth (Texas).

Su caída…

Su caída comenzó en 1996, cuando un astuto colega de la DIA, actuando por intuición, le informó a un oficial de seguridad que sentía que Montes podría estar bajo la influencia de la inteligencia cubana. El funcionario la entrevistó, pero ella no admitió nada. El oficial de seguridad archivó la entrevista hasta cuatro años después, cuando supo que el FBI estaba trabajando para descubrir a un agente cubano no identificado que operaba en Washington. Se puso en contacto con la Oficina con sus sospechas. Tras una cuidadosa revisión de los hechos, el FBI abrió una investigación. A través de vigilancia física y electrónica y búsquedas encubiertas, el FBI pudo construir un caso contra Montes. Los agentes también querían identificar a su manejador cubano y estaban esperando un encuentro cara a cara entre los dos, razón por la cual retrasaron su arresto por algún tiempo. Sin embargo, los acontecimientos externos superaron la investigación: como resultado de los ataques del 11 de septiembre, Montes estaba a punto de recibir un trabajo relacionado con los planes de guerra de EE. UU. La Oficina y DIA no querían que eso sucediera, por lo que fue arrestada. ¿Cuál fue la motivación de Montes para espiar? Ideología pura: no estaba de acuerdo con la política exterior de Estados Unidos. Montes no aceptó dinero por pasar información clasificada, excepto por el reembolso de algunos gastos. Montes, quien reconoció haber revelado las identidades de cuatro oficiales de inteligencia encubiertos estadounidenses que trabajaban en Cuba, se declaró culpable en 2002 y fue sentenciado a 25 años de prisión.(Fuente FBI).

LA SIMPATIZANTE DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA

Durante la década de 1980 Montes era una estudiante de máster en la Universidad Johns Hopkins y es recordada por algunos de sus compañeros como una fervorosa defensora de los movimientos de izquierda en América Latina, un postura que llamó la atención de un agente de la Inteligencia cubana que la reclutó.

En 1985, poco después del primero de una serie de viajes a Cuba, fue seleccionada para una plaza en la DIA, a la que postuló convencida por la entonces llamada Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana.

Desde la agencia gubernamental estadounidense Montes transmitió, en forma de mensajes cifrados o en encuentros que podían ser a plena luz del día, información clasificada que, como señala Lapp, no se puede medir por el volumen sino por la calidad, como es el caso de la identidad de cuatro espías de EEUU en Cuba.

A lo largo de todos esos años, sus motivaciones siempre estuvieron basadas en un profundo sentimiento «antiestadounidense» y convencimiento de que su actividad ayudaba al pueblo cubano.

«Son muy buenos reclutando individuos como Montes, personas afines, compasivas, que no lo hacen por dinero», afirma Lapp sobre el aparato de inteligencia cubano, a su juicio uno de los mejores del mundo y que no duda tenga en la actualidad agentes encubiertos dentro del Gobierno de EE.UU.

«No estás realmente ayudando a la gente de Cuba si ayudas al Gobierno cubano. Estás ayudando a un régimen corrupto, asesino, opresivo y autoritario. Punto», añade el exagente, quien este año publicará «Reina de Cuba», un libro que detalla los pormenores de la investigación que dio con su captura. EFE

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