El horario de verano, conocido también como DST (Daylight Saving Time) en Estados Unidos y Canadá, o como BST (British Summer Time) en el Reino Unido, la Unión Europea y otros lugares, es una práctica destinada a aprovechar mejor la luz diurna durante los meses de verano. Consiste en adelantar los relojes para que la oscuridad caiga más tarde. Usualmente, esto implica adelantar los relojes una hora en primavera o finales de invierno, y luego retrasarlos una hora a la hora estándar en otoño.
El horario de verano no se observa en áreas cercanas al ecuador, donde las variaciones en las horas de salida y puesta del sol no son significativas, ni en regiones de latitudes altas donde el cambio de una hora no proporcionaría grandes beneficios debido a las variaciones extremas en la duración del día. Por lo tanto, solo una minoría de la población mundial utiliza el horario de verano, y algunos países lo observan solo en ciertas regiones, como en algunos estados australianos o en la mayoría de los estados de Estados Unidos, excluyendo Hawai y Arizona (aunque la Nación Navajo en Arizona sí lo observa).
En Estados Unidos, los relojes se adelantan una hora el segundo domingo de marzo, marcando el inicio del horario de verano 2024. Este cambio se realiza automáticamente en muchos dispositivos electrónicos modernos. El horario de verano estará vigente hasta el primer fin de semana de noviembre, cuando los relojes se atrasarán una hora nuevamente.
El concepto del horario de verano fue propuesto por Benjamin Franklin en 1784, pero no fue hasta la Primera Guerra Mundial que se implementó como medida temporal para ahorrar energía al extender las horas de luz.

¿Como ajustar el cambio de hora?
A la media noche del domingo o antes de acostarse, se recomienda adelantar los relojes una hora.
Solía pasar que a mucha gente se le olvidaba hacerlo y eso resultaba en retrasos especialmente la mañana del lunes siguiente. Afortunadamente hoy en día la mayoría de los relojes electrónicos lo hacen automáticamente.
El primer fin de semana de noviembre próximo, los relojes se retrasarán una hora y volverán a marcar la hora normal. La idea de adelantar una hora fue originalmente propuesta por el presidente Benjamin Franklin en 1784, pero no fue sino hasta al Primera Guerra Mundial en que se implementó para poder ahorrar energía aprovechando las horas de luz.
