El pasado 25 de julio, a las 9:30 pm, la Tercera División de la Policía Metropolitana de Louisville (LMPD) recibió la orden de acudir a Eagle Wood Drive, en el oeste de la ciudad, y sofocar un escándalo que se estaba saliendo de control.

Los oficiales Matthew Forbes, Garret Schmeltz y Kendrick Eaves llegaron a la casa de la familia Gómez, proveniente de Cuba. Al arribar, escucharon gritos y peleas en su interior. Un hombre estaba protagonizando una agitada discusión con el resto de sus parientes.

Entonces, decidieron intervenir. Sacaron a todos los familiares de la casa para ponerlos a salvo y le pidieron al hombre que se tranquilice, según contó a la prensa el jefe interino de LMPD, Paul Humphrey.

Sin embargo, en lugar de calmarlo, las advertencias lo enfurecieron más, tanto que agarró un cuchillo y, aparentemente, salió a enfrentar a los policías.

De acuerdo con Humphrey, este no obedeció los pedidos de soltar el arma y fue abatido. Así, Yoel Nápoles-Ravelo, de 32 años, tras una ráfaga de disparos, murió en el acto.

Una investigación

Aunque los familiares de Yoel Nápoles-Ravelo reconocen que este se había excedido, no salen de su asombro por el fatal desenlace.

Su padre, Joel Gómez, le dijo a la cadena local WDRB, que aquel jueves su hijo actuó de manera misteriosa todo el día. “Pensábamos que algo estaba pasando… Todo el día entraba y salía del garaje, de la casa, del coche… Estaba muy nervioso”.

En casa nadie lo pudo controlar y las discusiones sobre su extraño comportamiento se sucedieron una a otra, hasta que todo empeoró.

El padre recuerda que tras la llegada de los agentes los familiares salieron de la casa, pero asegura que él se quedó. “Fue entonces cuando me di cuenta de que había cogido un cuchillo y le grité: ‘Yoel, ¿qué estás haciendo? Tienes que dejar eso'”, afirmó Gómez. “Así que procedió a devolver el cuchillo”.

Según su familia, Yoel Nápoles no tomaba ningún medicamento, pero estaba haciendo fisioterapia tras un accidente automovilístico en Miami.

“La Policía me dijo que lo iban a neutralizar, pero nunca lo ayudaron, solo le dispararon”, dijo la madre. El padre coincide: “lo único que tenían que hacer era neutralizarlo y no dispararle”. Nápoles se convirtió en ciudadano de los Estados Unidos hace cinco años y no tenía antecedentes penales.

La Unidad de Integridad Pública de LMPD investiga el caso. En los próximos días se harán públicas las imágenes de la cámara corporal de los agentes.

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