El caso del doctor Allan Stephenson, un profesor que fue obligado se retirarse de la Universidad de Louisville (UofL) por sus comentarios sobre la disforia infantil, volverá a las cortes, aunque esta vez con un fallo que le garantiza al catedrático su derecho a la libertad de expresión.

La disforia es la angustia que causa en una persona la falta de correspondencia entre su sexo biológico y su identidad de género. Su tratamiento ha provocado polémicas en el campo médico, pues hay quienes apoyan cirugías para el cambio de sexo en niños y otros las condenan desde todo punto de vista.

El Tribunal de Apelaciones del Sexto Distrito confirmó el mes pasado la versión que se habría violado la Primera Enmienda de la Constitución en este caso. Ahora, pasará a otra instancia de juicio. El profesor exige que se limpie su récord institucional, una compensación y que se lo reintegre a la Facultad de Psicología de UofL.

La organización cristiana y conservadora Alliance Defending Freedom (ADF), que patrocinó su defensa, dijo que Josephson dirigió con éxito la División de Psiquiatría y Psicología Infantil y Adolescente de la Universidad de Louisville durante casi 15 años. Sin embargo, añadió que su carrera se vio truncada en 2017, cuando fue invitado por la Heritage Foundation a ser parte de un panel de discusión sobre disforia de género.

En ese encuentro, el profesor habría dicho que los profesionales médicos deberían tratar los problemas psicológicos que causan “esta confusión”, en lugar de apresurar a los niños “a recibir tratamientos más radicales, invasivos y agresivos, como medicamentos que bloquean la pubertad y hormonas cruzadas”.

Luego del panel, según Josephson, la Universidad de Louisville le quitó la dirección del departamento y en 2019 no le renovó el contrato, lo que fue tomado como una represalia.

Allan Josephson escribió su testimonio en The Daily Signal, vinculado a Heritage Foundation, en donde defiende sus puntos de vista conservadores y señala que “la tolerancia, una palabra que estas universidades profesan con frecuencia, debe ser, por definición, una calle de doble sentido. Pero en el mundo académico moderno, a quienes no se conforman con la política de izquierdas se les suele echar de la calle”.

La Universidad de Louisville no ha emitido comentarios institucionales sobre el caso formalmente, pero entre los grupos estudiantiles y de profesores que respaldan a la comunidad LGBTQ+ han circulado críticas a la posición de Josephson, pues consideran que parte más de una doctrina personal que de una concepción científica.

Además, consideran que el respeto por la diversidad de género debe ser comprendida en su globalidad y estudiada con rigor, sin sesgos religiosos ni ideológicos.

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