El vecindario de Clifton no quiere saber nada de una eventual rehabilitación de la fábrica de colorantes Givaudan Sense Colour en sus inmediaciones y menos aún cuando las explicaciones de sus voceros sobre la explosión de la semana pasada aún son vagas.

El clima de desconfianza e inconformidad fue evidente en la reunión que mantuvieron este lunes, en el auditorio de United Crescent Hill Ministries, los representantes de la compañía con los residentes. Entre ellos, estuvo Ann Leonard, la presidenta de Givaudan Sense Colour

El pasado 12 de noviembre, hace una semana, una explosión en la planta de Payne St. dejó un saldo de dos personas fallecidas y una docena de heridos, así como daños materiales y económicos en varias casas aledañas y negocios.

Givaudan Louisville Clifton
Ann Leonard, presidenta de Givaudan Sense Colour.

Las autoridades de la ciudad informaron, de manera preliminar, que la causa del estallido habría sido “accidental” y que habría ocurrido en un recipiente de cocción. La empresa es fabricante de colorantes para la industria alimenticia. Los detalles serán revelados en el informe final, previsto para los próximos días.

Desde el momento de la tragedia, los ejecutivos de Givaudan habían expresado sus condolencias en un comunicado y solo anunciaron los canales de información (un número de teléfono y un correo electrónico) para que los damnificados informen de sus pérdidas.

En la reunión de este lunes, Leonard se encontró con un ambiente cargado de tensión. Los vecinos aseguraron que desde hace mucho tiempo escuchan las alarmas de la fábrica, por lo que el riesgo de un accidente siempre estuvo latente.

Ahora, muchos han tenido que gastar de su bolsillo las reparaciones y dudan mucho de que alguien vaya a reembolsarles algo. La representante afirmó que Givaudan correrá con el costo y que devolverá el dinero a los perjudicados, aunque no precisó detalles de cómo ni cuándo.

Expresaron su rechazo a que la compañía vuelva a construir en el mismo sitio, a lo que Leonard respondió que se estaba evaluando cambiar el sitio de las operaciones. No obstante, la planta de Clifton tenía la ventaja de que estaba cerca de la vía del ferrocarril y de sitios clave para adquirir suministros y para transportar sus productos.

Al final de la cita, uno de los residentes que vive junto a la fábrica, Patrick Livers, dijo que se sentía “muy decepcionado con la respuesta de la compañía”.

Algunos reclamaron medidas más efectivas, pues hay sectores en los que aún huelen a pintura o sienten el aire enrarecido. Temen que haya contaminación del ambiente con algún químico. La Agencia de Protección del Medioambiente dijo, sin embargo, que los test realizados hasta ahora han determinado que no hay riesgo. Hoy habrá un nuevo monitoreo.

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