Por José Donis | Al Día en América

A sus 34 años, Danny Cruz conoce todos los misterios de un campo de fútbol. Sabe lo que sucede en la cancha y en los vestidores, lo que se sufre o se goza en las gradas y lo que se siente al hacer o fallar un gol. Quizás, ese gol decisivo con el que muchos niños y grandes sueñan todos los días.
A lo largo de carrera ha sido jugador de la MLS, seleccionado de Estados Unidos en las categorías juveniles, asistente técnico y entrenador principal.
Desde el 2018 está vinculado a Louisville City FC (LouCity), al que ingresó como asistente del entrenador John Hackworth. Cuando este dejó el cargo en el 2021, la dirigencia le propuso ocupar el puesto. Aceptó y, desde entonces, su vida y la del club cambiaron.
Desde que asumió, Cruz ha llevado a LouCity a tres finales consecutivas de conferencia y en 2022 fue el entrenador en jefe más joven en liderar a un equipo en la final del campeonato de la USL.
En aquella ocasión, LouCity ganó la cuarta corona de conferencia y estableció nuevas marcas por puntos ganados y victorias. Ahora, en 2024, aunque el equipo quedó fuera de los playoffs, Cruz fue elegido por la USL como el entrenador del año y LouCity volvió a romper los récords por su fortaleza jugando en casa.

Danny Cruz —quien nació en Virginia, pero no duda en identificarse como latino— nos recibe en su oficina, en el complejo de entrenamientos de LouCity. En sus palabras aún se siente la bronca que le provoca la eliminación en los playoffs, a pesar de una temporada regular casi perfecta.
¿Qué significa el fútbol para ti?
El fútbol era, ya sabes, una vía de escape. Era una oportunidad para salir con mis amigos y, de alguna manera, alejarme. Tenía una familia que me apoyaba muchísimo, pero mi padre estaba en el ejército. Viajaba mucho al extranjero y eso fue duro para un niño pequeño, aunque he llegado a reconocer al héroe que es. De alguna manera, me involucré en los deportes en general, fue más una oportunidad de escapar. Y terminé encontrando mucha alegría en ello y construyendo mi carácter. Realmente, me moldeó en la persona que soy hoy.

¿Cómo terminaste en Louisville?
Yo estaba entrenando en el Real Salt Lake cuando John Hackworth llegó a Louisville, a mediados de 2018. Me pidió que fuera su mano derecha y vine. Conozco a John desde que tenía 16 años y sentí que sería una gran oportunidad aprender de alguien a quien respetaba mucho.
¿Jugaste para él?
Él era el entrenador cuando jugué con la selección estadounidense sub-17 en el Mundial de Corea del Sur. Luego jugué para él profesionalmente en el Philadelphia Union, en la Major League Soccer (MLS).
¿Cuántos años tienes?
34 años. El pelo gris es solo por mi trabajo y mi hijo, jaja.
¿Quién es el jugador de fútbol de tus sueños?
Sabes, a quien realmente me parecía mucho cuando jugaba era Wayne Rooney (de Inglaterra). Era simplemente un pitbull, era muy fuerte y poderoso. Es con quien me identifico.
¿Y qué jugador actual te gustaría tener en tu equipo hoy?
Probablemente Leo Messi. Es mi favorito para ver. Si amas el juego y aprecias su belleza, ese es él. Pero si quieres fuerza y potencia, entonces quizás alguien como Ronaldo. Son jugadores muy diferentes, pero los amo a ambos. En fin, si tuviera que elegir a alguien para mi equipo, quizás sería Messi, simplemente porque disfruto viéndolo jugar.

¿Entrenadores que admiras?
Esos están más cerca de casa. He estudiado a Wilfried Nancy, entrenador del Columbus Crew. Tengo mucho respeto por cómo maneja a sus jugadores y también sus ideas tácticas; sus equipos juegan maravillosamente. Lo estudié mucho la temporada pasada y me ayudó a dar forma a algunas cosas que quería hacer en 2024. Probablemente sea uno de los que más sigo. Aparte he leído mucho sobre Sir Alex Ferguson y José Mourinho. Respeto a Mourinho por el lado defensivo del juego y por cómo organiza a sus equipos.






¿Cómo ves a los aficionados al fútbol de Louisville?, ¿qué crees que los hace diferentes?
Los aficionados de Louisville son especiales. En un partido normal, tenemos 10,000 o 11,000 aficionados, lo cual es increíble. Creo que la conexión entre la comunidad y el club existe desde antes de mi llegada y ha crecido con el paso de los años. Nuestros jugadores y personal son accesibles a la comunidad porque queremos serlo, no porque tengamos que serlo. Louisville es una comunidad diversa y el fútbol es un deporte diverso. Cuando salgo de mi oficina a las 5:30 pm, veo a cientos de niños de diferentes culturas y orígenes jugando en el campo. Nuestro equipo refleja esa diversidad, con jugadores de España, México, Estados Unidos y otros lugares.
¿Crees que los jóvenes jugadores estadounidenses tienen la misma pasión que los de otros países?
Es un tipo de pasión diferente. En países como México, Brasil o España, los niños crecen con un balón de fútbol en los pies desde los dos años. En Estados Unidos hay muchos otros deportes, como el baloncesto, el béisbol o el fútbol, que la gente quiere ver por televisión. Sé que el fútbol está creciendo aquí a un ritmo tremendo. Incluso desde mi época, cuando jugaba en una de las grandes ligas de fútbol, es diferente, ahora estamos viendo a una nueva generación que tienen al fútbol como su deporte favorito. Algunos de ellos sueñan y dicen: “Yo puedo hacer eso”, “quiero jugar algún día en el equipo”. Ellos ven a jugadores que pasaron por sus escuelas y ahora juegan profesionalmente. Creen que es algo que sí se puede lograr.
¿Estados Unidos tendrá alguna vez el mismo nivel de pasión que Latinoamérica, donde no es exageración decir que hay países en los que el fútbol lo es todo?
Creo que es posible con el tiempo. Lo que dijiste sobre que “el fútbol lo es todo”, es verdad. Una de las cosas que les digo a los jugadores antes de salir al campo es que no podemos perder la oportunidad de inspirar y dejarlo todo en el campo. Si no lo hacemos, tenemos un problema. Hay gente en nuestro estadio gastando en un abono de temporada o que han venido a un partido. Me enorgullezco cuando los fanáticos salen de este estadio sonriendo. Quiero eso para los fanáticos, pero si los jugadores no lo ven, tenemos un problema. No lo acepto y los jugadores lo saben.
¿Eres supersticioso?
¡Sí, mucho! Si perdemos, cambio lo que me pongo, dónde como e incluso lo que hago con mi hijo la semana siguiente. Por ejemplo, usamos camisetas negras para un partido en casa y perdimos (contra Rhode Island, en la temporada regular) ¡No nos volverán a ver usando camisetas negras en casa!
¿Qué hay de nuevo para 2025?
2024 fue un año especial, pero nos quedamos cortos. Batimos récords, pero no estoy satisfecho con cómo terminó el año. Contra Rhode Island, nos acosaron físicamente. No se trataba de fútbol. Se trataba de corazón y mentalidad, y nos quedamos cortos. El año que viene abordaremos eso. Nos centraremos en la mentalidad y exploraremos nuevas configuraciones tácticas.
¿Puede un entrenador cambiar una ciudad?
Creo que se necesita un gran entrenador para poder cambiar la ciudad, las cosas y las mentes. Sí, pero no se trata solo de decir las cosas correctas, sino de vivirlo todos los días. Tengo un cartel en mi oficina que dice: “Un buen entrenador puede cambiar un juego; un gran entrenador puede cambiar una vida”. Es un recordatorio para mí de dar lo mejor de mí todos los días, no solo por los jugadores sino por la comunidad. Este juego se trata de relaciones, de construir conexiones con los jugadores, sus familias y los fanáticos. Reconocer la responsabilidad que conlleva eso es fundamental. Trabajar con jóvenes a quienes amo, que lo dejan todo en la cancha y competir frente a un estadio con 11,000 personas…, para mí no hay otro trabajo mejor. Y somos afortunados de hacerlo.

La entrevista termina en español. Danny Cruz habla bastante bien el idioma de su padre, oriundo de la Ciudad de México, al igual que su abuelo. Su madre, cuenta, solo habla inglés. Sin embargo, no tiene problemas en autodefinirse como latino. Su hijo, que ya está en la primaria, estudia español. En los entrenamientos, a veces intercambian diálogos con los jugadores hispanos, aunque reconoce entre risas que “algunos hablan muy rápido”. A pesar de su fuerte temperamento, se despide de manera cordial y con la firme convicción de que el 2025 será una nueva oportunidad para brillar y ojalá ser campeón con Louisville City FC.
English version…
Danny Cruz: A Coach Who Lives and Breathes Soccer
At 34, Danny Cruz knows all the intricacies of the soccer field. He understands what happens on the pitch and in the locker rooms, the highs and lows experienced by fans in the stands, and the emotions tied to scoring—or missing—a goal. Perhaps even that decisive goal that many young and old dream about daily.
Cruz’s career spans multiple roles, including Major League Soccer (MLS) player, U.S. youth national team member, assistant coach, and head coach.

Since 2018, he’s been with Louisville City FC (LouCity), initially joining as an assistant to head coach John Hackworth. When Hackworth stepped down in 2021, the club offered Cruz the head coaching position. He accepted, and both his life and the club’s trajectory transformed.
Since taking the reins, Cruz has led LouCity to three consecutive conference finals. In 2022, he became the youngest head coach to guide a team to the USL Championship final. That year, LouCity clinched its fourth conference title and set new records for points and victories.
Now in 2024, although the team missed the playoffs, Cruz was named USL Coach of the Year, and LouCity continued to break records for home-game dominance.
In his office at LouCity’s training complex, Cruz reflects on the team’s elimination in the playoffs—a bitter pill to swallow after an almost flawless regular season.
What does soccer mean to you?
Soccer was, you know, an escape. It was a way to hang out with my friends and, in some way, get away. My family was very supportive, but my dad was in the military. He traveled a lot overseas, and that was tough for a young kid. Over time, I came to realize what a hero he is. Getting involved in sports became my outlet—it brought me so much joy and shaped my character. It made me who I am today.
How did you end up in Louisville?
I was coaching at Real Salt Lake when John Hackworth came to Louisville in 2018. He asked me to join him as his assistant, and I came. I’ve known John since I was 16, and I saw it as a great opportunity to learn from someone I deeply respect.


Did you play for him?
Yes, he coached me when I played for the U.S. U-17 national team at the World Cup in South Korea. Later, I played for him professionally at the Philadelphia Union in MLS.
How old are you?
I’m 34. The gray hair is just from my job and my son, haha.
Who was your dream player growing up?
The player I really identified with when I played was Wayne Rooney. He was a pitbull—strong and powerful. That’s who I saw myself in.
Which current player would you want on your team?
Probably Leo Messi. He’s my favorite to watch. If you love the game and appreciate its beauty, that’s him. But if you’re looking for strength and power, then maybe someone like Ronaldo. They’re very different players, but I admire both. If I had to choose, though, it would be Messi—simply because I enjoy watching him play.
Are there any coaches you look up to?
Definitely. I’ve studied Wilfried Nancy, the Columbus Crew coach. I admire how he manages his players and his tactical ideas—his teams play beautifully. I spent a lot of time studying him last season, and it influenced some things I wanted to implement in 2024. Beyond that, I’ve read extensively about Sir Alex Ferguson and José Mourinho. I respect Mourinho for his defensive organization and how he structures his teams.
What makes Louisville soccer fans unique?
Louisville fans are special. On a regular match day, we have 10,000 to 11,000 fans in the stands, which is incredible. I think the connection between the community and the club has been strong even before I got here, and it’s only grown over the years. Our players and staff are accessible to the community because we want to be, not because we have to be. Louisville is a diverse city, and soccer is a diverse sport. When I leave my office at 5:30 p.m., I see hundreds of kids from different cultures playing on the field. Our team reflects that diversity, with players from Spain, Mexico, the U.S., and other countries.
Do young American players have the same passion as players in other countries?
It’s a different kind of passion. In places like Mexico, Brazil, or Spain, kids grow up with a ball at their feet from the age of two. In the U.S., there are so many other sports—basketball, baseball, football—that people gravitate toward. But soccer is growing here at an incredible pace. Compared to when I played in the big leagues, it’s night and day. Now, there’s a generation of kids whose favorite sport is soccer. They dream big—they see players from their schools making it professionally and think, “I can do that too.”
Will the U.S. ever match the soccer passion of Latin America, where soccer is everything?
I think it’s possible over time. What you said about soccer being “everything” is true. One thing I always tell my players before a match is not to miss the chance to inspire others. We have fans in the stands spending their hard-earned money on tickets. I take pride in ensuring they leave the stadium smiling. If the players don’t see that responsibility, we have a problem—and they know I won’t accept it.
Are you superstitious?
Oh, very! If we lose, I’ll change what I wear, where I eat, and even what I do with my son the following week. For example, we wore black jerseys for a home game and lost to Rhode Island during the regular season. You won’t see us wearing black at home again!
What’s new for 2025?
2024 was special, but we fell short. We broke records, but I’m not satisfied with how the year ended. Against Rhode Island, it wasn’t about soccer—it was about heart and mentality, and we came up short. Next year, we’ll address that. We’ll focus on mindset and explore new tactical setups.
Can a coach change a city?
I believe a great coach can change a city and its mindset. But it’s not just about saying the right things—it’s about living them every day. I have a sign in my office that reads, “A good coach can change a game; a great coach can change a life.” It reminds me to give my best every day—not just for the players but for the community. Soccer is about relationships—building connections with players, their families, and the fans. Recognizing that responsibility is key. Working with young players who give their all on the field and playing in front of 11,000 fans—there’s no better job for me.

Gracias al patrocinio de Mary Henry State Farm Insurance, Jennings Law Offices and GP Taxes and Bookeeping
