Por Xavier Reyes

Peggy Richmond es un ejemplo de perseverancia, empatía y adaptación. Nacida en Barranquilla, Colombia, la ciudad conocida por su alegría desbordante y figuras como Shakira y Sofía Vergara, Peggy llegó a Estados Unidos hace 18 años, de la mano de su esposo. A pesar de los desafíos de un país y un idioma nuevos, no tardó en abrirse camino, encontrando su vocación en la educación y el trabajo con la comunidad latina en la región de Kentuckiana, específicamente en el KentuckianaWorks College Access Center (KCAC), donde hoy desempeña un rol crucial como consejera de adultos.

Su nombre, que suele desconcertar a quienes la conocen por primera vez. Peggy, quien alguna vez fue supervisora de ventas en Nestlé Colombia y tiene un título en Administración de Empresas, pasó de coordinar programas de inglés para adultos en Indiana a convertirse en un pilar para estudiantes latinos y de otras culturas en Louisville. Desde su oficina, no solo ofrece información académica, sino también el apoyo humano que tantos necesitan para triunfar en un sistema educativo complejo.

PEGGY RICHMOND destacada del año
Peggy Richmond, en su oficina en Kentuckiana Works College Access.

Con una energía inagotable y una conexión auténtica con sus raíces, Peggy representa a esa generación de inmigrantes que, a base de esfuerzo y cariño, construye puentes para quienes llegan después.

¿Quién es y de dónde llega Peggy Richmond?

Soy de Barranquilla, Colombia, ¡la ciudad de Shakira y Sofía Vergara! Jaja. Pues vine a Estados Unidos hace 18 años, de la mano de mi esposo. Desde que llegué, me ha interesado mucho aprender el idioma, más aún donde yo vivo, en Indiana, que está junto a Kentucky. De hecho, Louisville, que es donde trabajo, es la ciudad más cercana a mi casa. Bueno, sobre el inglés tenía cierto conocimiento, pero no era suficiente, era algo básico.

¿Qué hacías en Colombia?

En Colombia era supervisora de Nestlé; estaba dedicada a las ventas, porque tengo un título de Administración de Empresas. Lo que yo hacía allá era totalmente diferente. Y ahora estoy aquí, trabajando en la educación.

¿Te vinculaste a la educación desde que llegaste?

Comencé aquí, en Indiana, trabajando para Floyd County Schools, en New Albany. Trabajé como coordinadora de un programa de inglés, en la parte de adultos. Después fui asistente de ESL (English as a Second Language) para una elementary school y una middle school hasta que me emplearon aquí, en KCAC ( KentuckianaWorks College Access Center). Yo pienso que los niños a mí me gustan, pero era como más responsabilidad. Tenía opciones para ser profesora y yo me decía “bueno, no sé…, no sé si me veo en esas cosas”. Porque en este país ser profesor es una de las profesiones más difíciles y menos apreciadas. Y a mí me llamaba más la atención la parte de adultos.

Peggy Richmond en una actividad con el alcalde de Louisville Greg Fischer.

¿Cómo fue el comienzo de esta etapa, que te ubica entre las personas latinas más destacadas?

Al principio yo estaba en la parte del frente, en la recepción y en lo administrativo. Luego, en 2022, vine a la parte de Adult Counselor. Al frente, obviamente, ayudaba a la comunidad, le daba la información para que alguno de los consejeros puedan explicar en la parte académica. Acá no solo vienen estudiantes que van a Jefferson Community College (JCTC). Claro que tenemos partnership con ellos, pero también ayudamos a quienes quieren estudiar en la universidad o en Puerto Rico o fuera del país.

Llama la atención tu nombre, que no suena latino. ¿Cuál es su historia?

¡Muchos piensan que me cambié el nombre, pero no! Le voy a contar la historia: yo soy una persona que nací en los en 1977, cuando Peggy era un nombre muy popular en Estados Unidos. Y, tú sabes, a veces los padres nos nombran de acuerdo a la novela del año, los artistas, y todas esas cosas. Yo tenía una tía que vivía aquí y, pues, lo sugirió y me pusieron Peggy. Después, obviamente, al conocer a mi esposo vino el apellido Richmond. O sea, pasé de Peggy Patricia Tapia Gradini a Peggy Patricia Richmond. ¡Y no tienen idea de todo lo que me ha pasado con ese nombre! Jaja. Cuando voy a una cita médica y llaman a Peggy Richmond, pues yo me levanto, pero el resto me queda mirando, porque de pronto estaban esperando a otra persona con ese nombre. No sé, quizás a una rubia, jaja.

¿Y el apellido Gradini?

Es por parte de mi mamá, pero esa ya es otra historia jeje. Va a sonar irónico porque cuando yo saqué mi nacionalidad italiana me iba a Italia, quería ir a vivir allá, pero ahí es cuando conocí a mi esposo y me vine para acá.

¿Cómo es tu trabajo con los latinos en KCAC?

Aquí llega gente de todo el mundo, pero del total que llega a mi oficina, un 90% son latinos. En este puesto me he dado cuenta de las necesidades que tienen los estudiantes y de la importancia de que cuenten con alguien con la empatía suficiente no solo con quienes hablan español, sino con los que vienen de otros países. Entonces se trata de dar información y ya, sino tomarse el tiempo para que la gente sepa que va a estar bien, que haga los pasos adecuados para que su paso por el college sea exitoso. Hay que motivarlos. Obviamente, ellos ya saben que yo hablo español y se sienten más cómodos conmigo. A veces tengo la agenda llena, ahora mismo quien quiera hablar conmigo debe esperar hasta febrero. También está la comunidad africana o la de Medio Oriente, que son muy importantes. Me llena de satisfacción que ellos quieran verme, porque yo también vine de otra parte, tengo un acento… Vienen porque yo soy como unas como ellos.

¿Y eso, por otra parte, no implica una recarga de trabajo?

Pues muchas veces sí me he sentido recargada. A veces he llegado a mi casa agotada, sin querer saber nada del mundo, porque soy humana, ¿cierto? Pero no me sentiría bien si las personas no tienen la información correcta. Sentiría que estoy incompleta. Creo que las personas a las que ayudamos esperan no solo el 100%, sino ese poquito extra que tú puedes dar.

¿Momentos inolvidables te ha dado este trabajo?

¡Oh, my Goodness! Por ejemplo, cuando ellos vienen y me cuentan: “Peggy lo logré, ya me gradué”. O cuando me llaman, me mandan emails, me dicen “Mira, te doy las muchas gracias”. O cuando se acuerdan de ti, de que tú lo ayudaste. Eso es maravilloso. ¿Cómo te lo podría explicar? No tengo ni cómo describir cuando una persona se toma su tiempo para decirte lo que ha logrado. Me llena de emoción. Me han hecho llorar muchísimo (de alegría).

De tanto hablar con latinos, ¿puedes identificar sus culturas, costumbres, dialectos, preferencias, etc.?

¡Sí! Uno va conociendo cada cultura. Pero siento que somos tan parecidos… Lo que no entiendo es por qué, dentro de la misma comunidad, a veces veo que creemos que unos son más que otros. No se dan cuenta de lo bonito que es cuando escuchas a cada cultura, a gente de cada país hermoso.

Trabajas en Louisville de la mano con la comunidad latina, ¿qué crees que sucederá a partir del próximo año, con el nuevo gobierno?

¡Oh, esa pregunta! Pues yo no sé qué va a deparar el próximo año. Obviamente, el gobierno actual permitió el ingreso a muchas personas y eso se vio reflejado en el número de quienes vinieron a KCAC. No se sabe. Hay gente que quiere volver a estudiar, pero que no tiene la información correcta y teme utilizar las ayudas porque supuestamente eso le perjudica en su estatus. Hace cuatro años, muchos pensaban eso.

Richmond, la historia

Peggy Patricia era empleada de ventas de Nestle-Colombia. Como ejecutiva tenía reuniones y conferencias en los principales hoteles de Barranquilla. Un día, estaba saliendo de una en el Hotel El Prado, una casona colonial muy famosa en Barranquilla. Y, pues, ahí estaba el señor Richmond. No lo conocía. Mientras Peggy esperaba a que su jefe le entregara algunos documentos, el señor Richmond —que andaba con traductora— se acercó a ella a pedirle permiso para hablarle. “Se presentó diciendo cómo se llamaba y… Ahí comenzó todo”.

El señor Richmond regresó al día siguiente a Estados Unidos. “Yo creo que lo conocí un jueves; le di mi número de celular y desde Miami me llamó. Al mes y medio, volvió a Barranquilla a proponerme matrimonio”. Peggy le advirtió que debe esperar. “Le dije: ‘mira, tú vas muy rápido; primero tienes que conocerme; yo no soy fácil. Y si me conoces un poquito, vas a salir corriendo”.

La advertencia no funcionó y el señor Richmond se quedó. El noviazgo duró unos dos años, recuerda Peggy. “Ahora, tenemos 20 años juntos. ¡Wow, sí, 20 años!”

Hoy, en ciertos fines de semana la familia Richmond escucha a Juan Gabriel o a Carlos Vives, vallenatos clásicos. “Yo tengo que escuchar música para hacer las cosas, al inicio choca un poco porque, sobre todo Colombia y Barranquilla, la cultura latina es como festiva, extrovertida”.

Here is the translation of the document into English:


Peggy Richmond: A Story of Perseverance, Empathy, and Adaptation

Peggy Richmond is an example of perseverance, empathy, and adaptability. Born in Barranquilla, Colombia—a city renowned for its vibrant energy and famous figures like Shakira and Sofía Vergara—Peggy arrived in the United States 18 years ago alongside her husband. Despite the challenges of adapting to a new country and language, she quickly found her footing and discovered her calling in education and community work. Today, she plays a pivotal role as an adult counselor at the KentuckianaWorks College Access Center (KCAC), serving the Latino community in the Kentuckiana region.

Peggy’s name often surprises those meeting her for the first time. Once a sales supervisor at Nestlé Colombia with a degree in Business Administration, Peggy transitioned from coordinating adult English programs in Indiana to becoming a cornerstone for Latino and multicultural students in Louisville. From her office, she provides not only academic guidance but also the human support many need to navigate a complex education system successfully.

With boundless energy and a genuine connection to her roots, Peggy represents a generation of immigrants who, through effort and kindness, build bridges for those who come after them.


Who is Peggy Richmond, and where does she come from?

“I’m from Barranquilla, Colombia—the city of Shakira and Sofía Vergara! Haha. I came to the United States 18 years ago with my husband. Since arriving, I’ve been very interested in learning the language, especially in the area where I live in Indiana, which borders Kentucky. In fact, Louisville, where I work, is the closest city to my home. I had some knowledge of English when I arrived, but it wasn’t enough—it was very basic.”


What did you do in Colombia?

“In Colombia, I was a sales supervisor at Nestlé. I was focused on sales since I have a degree in Business Administration. What I did there was completely different from what I do now. And here I am, working in education.”


Did you get into education as soon as you arrived?

“I started here in Indiana, working for Floyd County Schools in New Albany. I worked as a coordinator for an adult English program. Later, I became an ESL (English as a Second Language) assistant for an elementary school and a middle school until I got a job here at KCAC (KentuckianaWorks College Access Center). I think I like kids, but it felt like a bigger responsibility. I had opportunities to become a teacher, but I wasn’t sure. In this country, teaching is one of the hardest and least appreciated professions. I was more drawn to working with adults.”


How did this new phase, which now places you among the most prominent Latinas, begin?

“At first, I worked at the front desk in reception and administration. Then, in 2022, I transitioned to being an Adult Counselor. At the front desk, I helped the community by providing information so that one of the counselors could address the academic side. Here, we don’t just serve students who go to Jefferson Community College (JCTC). While we have a partnership with them, we also assist those who want to study at universities, in Puerto Rico, or even abroad.”


Your name doesn’t sound Latino. What’s the story behind it?

“Many people think I changed my name, but I didn’t! Here’s the story: I was born in 1977, a time when Peggy was a very popular name in the United States. You know, sometimes parents name us after a TV show, an artist, or something trendy. I had an aunt living here in the U.S. who suggested it, so they named me Peggy. Then, of course, after marrying my husband, I got the last name Richmond. So I went from Peggy Patricia Tapia Gradini to Peggy Patricia Richmond. You wouldn’t believe the situations my name has caused! Haha. When I go to a doctor’s appointment and they call for Peggy Richmond, I stand up, and people look at me surprised. Maybe they were expecting someone else with that name—maybe a blonde, haha.”


And the last name Gradini?

“It’s from my mother’s side, but that’s another story, haha. Ironically, when I got my Italian citizenship, I was planning to move to Italy. But then I met my husband and came here instead.”


What’s your work with Latinos at KCAC like?

“People from all over the world come here, but out of everyone who visits my office, about 90% are Latino. In this role, I’ve realized how important it is for students to have someone empathetic, not just for Spanish speakers but for people from other countries too. It’s not just about giving information—it’s about taking the time to ensure people know they’ll be okay and helping them take the right steps to succeed in college. Motivating them is key. They know I speak Spanish, which makes them feel more comfortable with me. Right now, my schedule is full, and anyone who wants to meet with me has to wait until February. We also serve the African and Middle Eastern communities, which are very important too. It makes me happy that they want to see me because I also came from somewhere else, I have an accent… They come because I’m one of them.”


Doesn’t that lead to work overload?

“Sometimes, yes, I’ve felt overwhelmed. There are days I come home exhausted and don’t want to hear about anything else because I’m human, right? But I wouldn’t feel right if people didn’t have the right information. I’d feel incomplete. I think the people we help expect not just 100%, but that little extra you can give.”


Have there been unforgettable moments in this job?

“Oh, my goodness! For example, when they come and tell me, ‘Peggy, I did it, I graduated.’ Or when they call me, send me emails, and say, ‘Look, thank you so much.’ Or when they remember you and that you helped them. That’s wonderful. How can I explain it? I don’t even know how to describe it when someone takes the time to tell you what they’ve achieved. It fills me with emotion. They’ve made me cry so much (out of happiness).”


From talking so much with Latinos, can you identify their cultures, customs, dialects, preferences, etc.?

“Yes! You start learning about each culture. But I feel like we are so similar… What I don’t understand is why, within the same community, I sometimes see that we believe some are better than others. They don’t realize how beautiful it is to listen to each culture, to people from every wonderful country.”


You work in Louisville alongside the Latino community. What do you think will happen next year with the new government?

“Oh, that question! Well, I don’t know what next year will bring. Obviously, the current government allowed many people to enter, and that was reflected in the number of people who came to KCAC. It’s uncertain. There are people who want to return to studying but don’t have the correct information and are afraid to use available resources because they think it might harm their immigration status. Four years ago, many believed that.”

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