Cada primer sábado de mayo, el mundo del deporte ecuestre se detiene para admirar no solo la velocidad y elegancia de los caballos, sino también una de sus tradiciones más emblemáticas: la Guirnalda de Rosas del Kentucky Derby. Detrás de esta impresionante obra de arte floral se encuentra Allison Gousha, talentosa decoradora de Kroger, quien cada año tiene la enorme responsabilidad de dar vida a este símbolo de honor y victoria.
La preparación de la Guirnalda de Rosas comienza el lunes anterior al Derby, junto con la confección de la Guirnalda de Lirios destinada al Oaks del Derby. Ambos proyectos son monumentales: la Guirnalda de Lirios, compuesta por 145 lirios o azucenas, requiere alrededor de 160 horas de trabajo meticuloso. Sin embargo, es la Guirnalda de Rosas la que se lleva gran parte de la atención.

Para la Guirnalda de Rosas, se necesitan aproximadamente 180 horas de dedicación intensa y unas 465 rosas, cuidadosamente seleccionadas y traídas desde Ecuador. En la parte superior, una corona especial de 20 rosas representa a cada uno de los caballos participantes, más una rosa adicional que simboliza el corazón y el alma necesarios para alcanzar la gloria. En el inusual caso de que un caballo sea descalificado, una rosa es retirada de esta corona.
Pero, ¿cómo logran que las flores luzcan frescas durante toda la ceremonia? Cada rosa es colocada en un tubo de agua individual y tejida a mano a la estructura de la guirnalda, asegurando su firmeza y frescura. Una vez completada, la guirnalda descansa sobre una base de hielo hasta el momento culminante de la carrera.
El resultado es una majestuosa pieza floral que pesa cerca de 40 libras, un verdadero trofeo viviente que no solo adorna al ganador del Kentucky Derby, sino que también captura la pasión, el esfuerzo y la tradición de uno de los eventos deportivos más antiguos y queridos de Estados Unidos.
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