Un estudio de la Universidad de Louisville demuestra que los espacios verdes urbanos reducen la inflamación, mejoran el sueño y combaten enfermedades crónicas
LOUISVILLE, KY. 2025 – Pasar tan solo unas horas a la semana en parques o zonas arboladas puede ser uno de los remedios más efectivos y accesibles para la salud. Una investigación pionera de científicos de Kentucky confirma que la exposición a espacios verdes reduce significativamente el estrés, mejora la salud cardiovascular y mitiga la sensación de soledad.
El estudio, dirigido por Rachel Keith, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Louisville, tomó un enfoque experimental único: plantar más de 6,000 árboles, arbustos y hierbas maduras de diversas especies en un parque urbano de la ciudad. Los resultados fueron contundentes. Los residentes de las áreas aledañas mostraron una reducción en sus niveles de inflamación –medida mediante un biomarcador en la sangre– después de la forestación.
“Cuando comparamos a las personas antes y después de la plantación, solo quienes vivían en la zona con nuevos árboles experimentaron una reducción en este marcador de salud realmente significativo”, explicó Keith. La inflamación es un factor de riesgo clave en el desarrollo de enfermedades crónicas, por lo que este hallazgo es de vital importancia para la salud pública.
Un lujo inalcanzable para muchos
Los beneficios se amplían con la biodiversidad, pero el acceso a estos espacios verdes es profundamente desigual. Un informe del Center for American Progress revela que el 70% de las comunidades de bajos ingresos en Estados Unidos carecen de acceso a áreas naturales y boscosas. Esta disparidad se refleja en el paisaje urbano: según la Conservation Law Foundation, la mayoría de los barrios pobres en las ciudades tienen menos árboles y temperaturas promedio más altas que las comunidades adineradas.
Mejor aire, mejor sueño
La investigación también exploró un beneficio menos obvio: la calidad del sueño. Keith y su equipo realizaron un subestudio que arrojó resultados claros. “Mientras más limpio es el aire en el lugar donde duermes, mejor es tu calidad de sueño”, enfatizó la profesora. Vivir cerca de espacios verdes, que actúan como purificadores naturales, se convierte así en una estrategia para dormir mejor.
A pesar de los beneficios comprobados, los datos de la National Recreation and Park Association indican que los hábitos varían: mientras el 58% de los adultos estadounidenses pasa más de 30 minutos al día al aire libre, la Generación Z es la más propensa a permanecer en interiores.
La evidencia es clara: integrar la naturaleza en las ciudades no es un lujo paisajístico, sino una inversión fundamental en la salud de la población y una cuestión de equidad.
