Por Nadia Ramlagan, 2025. Desde su inauguración en 2020, el Centro de San Juan Diego se ha convertido en un pilar fundamental para la comunidad inmigrante e hispanohablante del centro de Kentucky, facilitando un mayor acceso a recursos y apoyo esenciales.
La institución reporta una inversión social anual que supera el millón de dólares en servicios que incluyen atención médica, consejería, distribución de alimentos y clases de inglés como segundo idioma, beneficiando a miles de familias inmigrantes y refugiadas.
Jim Bennett, cofundador del centro y galardonado con el Premio Gil Friedell, explicó que la demanda de servicios de salud mental y trabajo social se ha intensificado en la era postpandemia. “Las familias que atendemos enfrentan barreras abrumadoras para acceder a la atención”, señaló Bennett, detallando que abordan problemáticas que van desde “estrés, depresión y pensamientos suicidas, hasta violencia doméstica, abuso sexual y problemas matrimoniales”.
Con aproximadamente 180,000 inmigrantes residiendo en el estado –grupo que constituyó el 2% de la fuerza laboral y de empresarios en 2022, según el Centro de Políticas Económicas de Kentucky–, el impacto de este centro es significativo.
Bennett destacó que todos los servicios se ofrecen de forma gratuita, gracias a la red de voluntarios, médicos, enfermeras, abogados y maestros motivados por retribuir a la comunidad. “Somos parte de la comunidad y siempre tenemos el pulso de lo que ocurre”, afirmó, proyectando que el centro seguirá evolucionando: “Sin duda, estaremos haciendo cosas en dos o tres años que no hacemos hoy”.
