Norma Molestina Cabañas es más que una líder comunitaria; es un puente entre culturas, generaciones y sueños. Una mujer que ha convertido su historia personal en un legado para la comunidad hispana de Louisville. Paraguaya de nacimiento, madre y abuela, llegó a Estados Unidos cargando la incertidumbre de quien deja atrás su tierra, pero también con la determinación de quien quiere dejar una huella imborrable.

Su trayectoria es un testimonio de resiliencia, compromiso y visión, un ejemplo de cómo la adaptación y la pasión por servir pueden transformar y mejorar las vida de los demás.

Un comienzo inesperado

Norma llegó a Louisville en 1990, con apenas 20 años, dejando atrás la calidez de Paraguay, la vida familiar y sus amigos de juventud. Su llegada no fue producto de un plan elaborado, sino de una invitación familiar tras una tragedia personal: la muerte de su padre en diciembre de 1989. Su hermano, quien residía en Louisville desde 1980, la invitó con su madre a despejarse y conocer Estados Unidos.

“Vinimos de visita seis meses y me terminé quedando 35 años”, recuerda Norma en una entrevista con Al Día en América. Lo que comenzó como una visita temporal se transformó en una vida dedicada al servicio de la comunidad y al fortalecimiento de la presencia hispana en la ciudad. Su adaptación no fue inmediata; tuvo que enfrentar la barrera del idioma, la soledad y el choque cultural, pero poco a poco construyó un camino hacia la prosperidad.

Se casó con un hombre de ascendencia ecuatoriana y es madre de tres hijos y abuela de cuatro nietas. Norma cree que hasta ahora ha logrado equilibrar los desafíos de la inmigración con la construcción de un sólido proyecto familiar y profesional.

Su esposo, Philip Molestina, nació en Nueva York, pero pasó gran parte de su infancia en Quito, Ecuador. Después regresó a Estados Unidos para completar su educación y se estableció en Kentucky. Esta combinación de raíces paraguayas y ecuatorianas ha marcado profundamente la visión de Norma, quien aprendió a conjugar diversidad cultural, valores familiares y liderazgo comunitario.

Audio generado por herramientas de AI para periodistas, con información y edición del equipo de Al Día en América

Adaptación y ciudadanía

La adaptación a la vida en Estados Unidos no fue sencilla para Norma. “Fue un cambio grande porque yo era una joven muy de casa, era inocente, sin mucho conocimiento del mundo; era una época sin internet ni nada de lo que hay ahora para informarse”, recuerda.

Su primer paso fue aprender inglés, algo que hizo gracias a la iniciativa de su hermano, quien la inscribió en una escuela para adultos. Fue un primer gran acto de independencia y determinación, fundamental en un Kentucky que, en los años 90, tenía muy pocos inmigrantes latinos.

Con el tiempo, Norma transitó de visa de turista a estudiante, luego residente y, finalmente, ciudadana estadounidense después de tres décadas de vida en el país. “Decidí nacionalizarme porque quería votar y tener los derechos que solo un ciudadano posee. Ya no planeaba regresar a Paraguay; mis hijos y nietas están aquí, así que este es mi país y quería participar y aprovechar los beneficios que ofrece”, explica.

La ciudadanía le permitió involucrarse más activamente en los asuntos de la ciudad y abrir puertas para su participación cívica y comunitaria.

Aunque no asistió presencialmente a la universidad, Norma completó un Bachelor’s en línea mediante clases con una universidad de Miami. Para ella, la educación no es solo un logro personal, sino una herramienta clave para potenciar su labor comunitaria y expandir el alcance de sus iniciativas en Louisville. La formación académica le ha permitido generar programas, eventos y redes de apoyo que han beneficiado a cientos de inmigrantes y emprendedores hispanos.

La fe como motor

Desde 2001 hasta 2022, Norma y su esposo dedicaron sus esfuerzos al servicio de la comunidad hispana cristiana a través de He Visto la Luz Christian Church. Ella explica que se trata de una iglesia independiente e interdenominacional fundada por ambos.

Sin embargo, el alcance de su labor fue creciendo y en 2016 decidió ampliar su impacto con la creación de Redez, una organización dedicada a apoyar a mujeres emprendedoras hispanas, ofreciendo capacitación, información y oportunidades de networking que antes no existían.

“Mi mayor beneficio es la satisfacción personal de crear una plataforma que antes no existía. Requiere esfuerzo y sacrificio de tiempo familiar, pero se trata de dejar de lado el egoísmo porque esta ciudad tiene mucho potencial”, afirma Norma. En 2020, Redez se amplió para incluir a hombres emprendedores, revelando un mercado empresarial hispano sorprendentemente amplio y diverso en Louisville. Eventos como Men in Busines pusieron en primer plano la iniciativa y creatividad de empresarios hispanos que antes permanecían invisibles.

Durante la pandemia de COVID-19, Norma vivió momentos especialmente significativos: “Una fotógrafa se me acercó y me dijo que por miedo a la pandemia había ‘enterrado’ su profesión, pero que ver a otras mujeres emprendedoras la motivó a ‘desenterrar su sueño’. Esa satisfacción vale más que cualquier dinero”.

Además, Redez ha facilitado la reintegración laboral de profesionales, como una locutora cubana que consiguió empleo gracias a la red de contactos y apoyo de la organización. Para Norma, mantener la independencia de la organización era clave: “Queríamos que fuera una plataforma abierta para todos sin compromisos. Ver la creatividad y el éxito de los negocios hispanos en la ciudad es maravilloso”.

Política y desafíos comunitarios

Aunque al principio no le interesaba la política, Norma se involucró más activamente cuando su esposo, Philip Molestina, se postuló por el Partido Republicano a la alcaldía de Louisville.

Desde el 2021 se preparó la candidatura y las elecciones fueron en el 2022. Fue un periodo de grandes lecciones y también de desafíos. “Fue una experiencia inesperada y, por momentos, decepcionante. Aprendimos que para una campaña se necesita dinero, influencia y un nombre conocido; nosotros no teníamos ninguna de las tres. Pero lo enfrentamos y aprendimos mucho”, recuerda. Esta experiencia le permitió ver de primera mano las dificultades que enfrentan los inmigrantes para acceder a cargos de liderazgo público.

Norma recuerda que cuando informaron a los republicanos de las intenciones de Philip de ser candidato, muchos de los dirigentes expresaron su “sorpresa”, que mas bien era un desacuerdo, con que un candidato de origen latino represente al partido más conservador de Estados Unidos.

De todos modos, Philip fue candidato y participó en las primarias con mucho eco, pero sin el respaldo de votos suficientes.

Ella cree que el proceso de incorporación de los hispanos a la vida pública y política en Kentucky es un proceso aún en marcha, con avances, pero con mucho que alcanzar todavía. Afirma que tanto la estructura de los partidos tradicionales como la composición de los votantes impiden que las nuevas voces sean escuchadas plenamente.

“Creo que estamos en un proceso de maduración, pero parece que la ciudad aún no está totalmente preparada para recibirnos en puestos de alto nivel”.

Su visión política combina independencia con valores conservadores: “Me considero independiente y conservadora en mis valores. Prefiero mirar a las personas por lo que son y no por lo que demanda un partido, ya que ambos tienen aciertos y errores”.

Actualmente, Norma trabaja para Preston Area Business Alliance, enfocándose en mejorar la información y los recursos disponibles para la comunidad inmigrante. “El bienestar y la información del inmigrante deben estar por encima de las divisiones partidistas. Debemos poder trabajar juntos por la ciudad sin importar si somos demócratas o republicanos”, enfatiza.

Paraguay siempre presente

Además de su profunda integración a Louisville, Norma mantiene un vínculo sólido con Paraguay. Es la única de sus ocho hermanos que vive fuera del país y conserva la tradición y el idioma guaraní con sus hijos.

“Paraguay es mi identidad. Cuando visito Asunción, lo primero que hago es oler y absorber el ambiente con mi familia. Soy fanática del equipo de fútbol Olimpia”, comparte con nostalgia.

Al mismo tiempo, reconoce los desafíos que enfrenta en Estados Unidos. Entre ellos, sostiene que el racismo y la situación migratoria son temas de debate urgente. “Siento que es peor ahora que antes y las experiencias que escucho de la gente, sumadas a la situación de inmigración, no ayudan a mejorar las cosas”.

Para Norma, reconocer estas dificultades es parte de la conciencia social que impulsa su trabajo comunitario. A sus 55 años, sigue estableciendo metas claras: desea trabajar para la administración pública local y mejorar la difusión de información y recursos para los inmigrantes.

“Sigamos trabajando para que haya mejor información para todos”, concluye, reafirmando su compromiso con la ciudad y con la comunidad hispana que representa.

Hoy, Norma sigue caminando, planificando e innovando. Su historia es un testimonio del poder de la resiliencia y la convicción, una narrativa que entrelaza familia, cultura, fe y liderazgo, y que inspira a toda la comunidad hispana de Louisville a soñar en grande y actuar con determinación.

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