LOUISVILLE, Ky. — El mundo de las carreras de caballos está de luto tras el fallecimiento del exjinete Robby Albarado, una de las figuras más destacadas en la historia de Churchill Downs y del hipismo estadounidense. Tenía 52 años.

Albarado murió el 4 de agosto, pocos días después de haberse sometido a una cirugía para tratar obstrucciones en el corazón. De acuerdo con la información difundida por su entorno, había sido dado de alta y se recuperaba en la residencia del entrenador Kenneth McPeek, en Saratoga, Nueva York. Fue encontrado sin vida mientras dormía y se presume que la causa de su fallecimiento fueron complicaciones derivadas de la operación.

La noticia provocó numerosas muestras de pesar en la industria hípica. En un comunicado, el presidente de Churchill Downs Racetrack, Mike Anderson, expresó las condolencias de la institución.

“Despedir a alguien que nos deja demasiado pronto es extremadamente difícil. La familia de Churchill Downs está profundamente entristecida por esta devastadora pérdida y extiende sus más sinceras condolencias a su familia y a sus numerosos amigos”, señaló.

Robby Albarado via Churchill Downs.

Un legado construido desde la infancia

Nacido el 11 de septiembre de 1973 en Luisiana, Albarado creció rodeado de caballos. Su padre también era jinete en los llamados bush tracks, circuitos locales donde comenzó a montar cuando apenas tenía 10 años. A los 12 ya competía y, con solo 16, dio el salto al profesionalismo.

Su primera victoria oficial llegó el 29 de junio de 1990 en Evangeline Downs. A partir de entonces inició una carrera que lo llevaría a conquistar más de 5,000 triunfos, convirtiéndose en uno de los jinetes más respetados de Estados Unidos.

Una carrera marcada por el éxito y la resiliencia

A lo largo de más de tres décadas, Albarado acumuló importantes logros. En 2003 alcanzó reconocimiento nacional al convertirse en el jinete habitual de Mineshaft, ejemplar que fue nombrado Caballo del Año tras ganar cuatro competencias de Grado I.

También formó una histórica dupla con Curlin, uno de los mejores caballos de su generación. Juntos conquistaron el Preakness Stakes de 2007, la Breeders’ Cup Classic ese mismo año y la prestigiosa Dubai World Cup en 2008.

Su carrera, sin embargo, también estuvo marcada por la adversidad. Entre 1998 y 1999 sufrió dos fracturas de cráneo en accidentes durante competencias.

Una de ellas obligó a los médicos a reconstruir parte de su cráneo con una malla de titanio y una placa de polímero. En el año 2000 volvió a sufrir una fuerte caída que lo mantuvo alejado de las pistas durante gran parte de 2001.

A pesar de esos golpes, regresó para seguir sumando victorias y demostrar una notable capacidad de recuperación.

Un nombre inmortal en Churchill Downs

Pocas pistas fueron tan importantes para Albarado como Churchill Downs, escenario del Kentucky Derby.

Entre 1996 y 2021 consiguió 1,192 victorias en ese hipódromo, la cuarta mayor cantidad en su historia, solo superado por Pat Day, Corey Lanerie y Calvin Borel. Además, obtuvo 87 triunfos en carreras de stakes, cifra que lo coloca en el segundo lugar histórico de esa categoría.

Fue líder de la temporada de primavera de 2008 con 73 victorias y volvió a encabezar la reunión de septiembre de 2016.

Su legado también incluye reconocimientos como el George Woolf Memorial Jockey Award en 2004 y el histórico registro de 5,000 triunfos alcanzado en 2017.

Con su fallecimiento, el hipismo pierde a uno de sus competidores más talentosos y perseverantes, un jinete que superó graves lesiones, alcanzó la cima del deporte y dejó una marca imborrable tanto en Churchill Downs como en las principales pistas de Estados Unidos.

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