A cuatro años de la muerte de Breonna Taylor a manos de la Policía Metropolitana de Louisville (LMPD), su caso no está del todo cerrado. Aún persisten los procesos legales y, especialmente, las exigencias para que la reforma policial sea efectiva.
La conmemoración del asesinato convocó ayer, 13 de marzo, fecha en que ocurrió la tragedia, a decenas de familiares, amigos y activistas comunitarios, quienes ofrecieron una conferencia de prensa para exigir su participación en el plan de reformas policiales propuestas por el Departamento de Justicia al gobierno de la ciudad.
El año pasado, el Departamento de Justicia publicó la investigación del caso, señalando las faltas de procedimiento cometidas por los agentes, así como el sesgo discriminatorio contra la población negra, lo cual viola la Constitución de los Estados Unidos y las leyes federales.
Los activistas plantearon ser parte activa de la reforma, con representantes que tengan acceso al proceso y al decreto de consentimiento entre el Departamento de Justicia y la ciudad.
Breonna Taylor fue una mujer afroamericana de 26 años que fue asesinada el 13 de marzo de 2020 en Louisville, durante una redada policial llena de inconsistencias y errores de procedimiento. La Policía ejecutó una orden de allanamiento en su apartamento como parte de una investigación de narcóticos. Se desató un tiroteo y la mujer fue alcanzada por varios disparos. El caso generó protestas y debates sobre el uso de la fuerza policial y el racismo en todo Estados Unidos.
“Rechazamos que el alcalde (Craig) Greenberg nos mantenga en secreto el decreto de consentimiento”, dijo Attica Scott, exrepresentante estatal y directora de proyectos especiales de Forward Action Justice Network, pues se lo mantiene bajo confidencialidad. Además, cuestionaron las millonarias asignaciones económicas a LMPD.
En un comunicado, la jefa de LMPD, Jackie Gwinn-Villaroel, dijo que reconocía el impacto de la muerte de Taylor en Louisville. “LMPD está comprometido con ser un mejor Departamento para todos los ciudadanos de Louisville y continuaremos nuestros esfuerzos de reforma”, manifestó.

El alcalde de Louisville, Craig Greenberg, indicó en su cuenta de X (antes Twitter) que “Hoy (miércoles 13 de marzo) es un día trágico en el que lamentamos la pérdida de Breonna Taylor. Debemos seguir trabajando en su memoria para hacer de Louisville una ciudad más segura y justa”.
Los familiares de Breonna Taylor, sin embargo, indicaron que seguirán con sus propuestas para limitar el abuso policial.
El caso sigue abierto
La única persona condenada en relación con la redada fue Kelly Goodlett, una exdetective que se declaró culpable de cargos federales por ayudar a falsificar la orden de registro que permitió a los agentes ingresar al apartamento.
En septiembre de 2020, un gran jurado imputó a uno de los policías involucrados en el tiroteo, Brett Hankison, por poner en peligro a los vecinos, pero ningún oficial fue acusado directamente por la muerte de Taylor..
En los últimos cuatro años, en Louisville al menos cinco agentes, incluido Hankison, fueron despedidos o obligados a dimitir por su papel en la redada.
El Departamento de Justicia acusó a Hankison, pero un jurado federal llegó a un punto muerto sobre esos cargos, lo que resultó en un juicio nulo. Ahora, cuatro años después del asesinato de Taylor, los funcionarios federales buscan llevar al exoficial ante un jurado por tercera vez. La audiencia está programada para octubre.
